CLASIFICÓ



Dos pelotas paradas cabeceadas por Claudio Pizarro evitaron una tragedia. Con un equipo nacido del absurdo, PERÚ ARAÑÓ UN EMPATE A DOS con Bolivia de milagro y jugando pésimo.

Inquieto sobre el borde del campo, arengando a sus compañeros para que aguanten el 2-2, Santiago Acasiete exigía una extemporánea explicación. Sí, el mismo zaguero eficiente que lució insuperable ante Forlán y Abreu, fue caprichosamente condenado al banco de suplentes para cederle su lugar a un trémulo defensor cusqueño. Sí, Edgar Villamarín. Ese moreno correlón que con el buzo de Cienciano Uribe siempre utilizó de marcador izquierdo.

Aquella arbitraria decisión fue el prólogo de un largo compendio de errores que el "Diamante" se esmeró ayer en recopilar. Inconsecuente como él solo, el técnico nacional cambió su habitual 5-3-2 –lo utilizó en su proceso de preparación y en los dos primeros partidos de la Copa América– por un inoportuno 4-4-2, que sus once jugadores nunca plasmaron con acierto.

Y el error fue magnificado con la designación de los hombres que mandó al campo. La blanquirroja se jugaba la clasificación ante Bolivia, y Uribe también dejó en el banco a Juan Carlos Bazalar. Su experimentado volante central para ubicar allí mismo al bisoño Paolo de la Haza. ¿Acaso subestimó a Bolivia y pensó en guardar jugadores para los cuartos de final.


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